que maravilloso haber podido vivir del Cuento toda la vida...
¡enhorabuena!
la osadía que impulsa a los adolescentes y a los ignorantes y a los fabricantes de inventos y de sueños -¿acaso no son, a veces, una misma cosa? (...)
el arzadú brota cada primavera, o cada otoño, en las vastas y ahora ya remotas colinas de los sueños...
maría
*(fragmentos del discurso de Ana María Matute en al entrega del Premio Cervantes)
Lugar para lo poco y lo mucho. Apéndice de nuestra web y espacio de encuentro para cualquiera sobre lo que quiera.
jueves, 28 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
papas negras
Aparte de los paises andinos, no hay un lugar en el mundo que produzca semejante calidad de patatas (en adelante papas) como las Islas Canarias.
Voy a proponer un viaje a la papa negra.
Empiece con un viaje a Italia en la época de la recolección del orégano, concretamente a la Calabria, disfrute del lugar y al marchar compre orégano seco pero recién cogido y un frasco de esos tomates secados al sol que luego se conservan en aceite.
De regreso a Madrid entreténgase por la Costa Azul, pare en Barcelona y compre en la Boquería un buen aceite de Arbequina. Siguiendo a Madrid se desvía de la autovía para comprar ajos en Las Pedroñeras, provincia de Cuenca y vaya directamente a Barajas para tomar un vuelo a Tenerife.
En cualquiera de las islas probablemente encontrará papas negras, pero cuidado no son todas iguales, hay cultivos en muchos sitios, pero terreno, vientos y altura deciden las calidades.
Lo mejor es asesorarse no sea que después del viaje propuesto y de la intención de comer unas papas óptimas la jodamos a última hora comprando un producto mediocre (aun así aseguro la exquisitez).
Recomiendo asesorarse. Por ejemplo busque en La Laguna a Julio Fajardo, enséñele este libro y es seguro que le recomendará las óptimas, las difícilmente conseguibles.
La papa negra es mas bien pequeña, entre nuez y pelota de tenis, redondeada aunque irregular y con numerosos ojos, de un color oscuro gris-violáceo-marrón y con un interior compacto, harinoso y amarillo. Escójalas todas del mismo tamaño sea el que sea, y cuézalas al estilo canario, es decir arrugás.
Empiece preparando la salsa. En un mortero pone dos dientes de ajo picados, un poco de sal gorda y cuatro tomates calabreses muy picaditos y los maja hasta conseguier una pasta a la que irá añadiendo poco a poco el aceite catalan (unos 200cc.).
Añádale unos 40cc. de vinagre de Jerez (si en lugar de avión va en barco puede parar en alguna de las bodegas a comprarlo) y dos cucharadas soperas de orégano, las hojas sin palitos. Meta todo en un frasco grande, el doble de la cantidad de líquido, lo tapa y lo agita como coctelera. Guárdelo hasta el día siguiente que ya tendrá en su poder las papas.
En una cazuela amplia para que no se amontonen, las pone lavadas, sin pelar, y las cubre de agua con muchísima sal. Las pone a fuego fuerte y espera a que un cuchillo estrecho y afilado (jamonero por ejemplo) entre suavemente en cualquiera de ellas. Entonces vacía toda el agua y vuelve a poner la cazuela al fuego agitándola para que las papas bailen un poco. Es entonces cuando la piel se va secando recubierta por una fina capa de sal y comienza a arrugarse, no se tome al pié de la letra lo del arrugao, no se pase.
Esta es mi manera óptima, pero no será peor si se las come con mojo de cilantro. Por si acaso pruébelas de las dos formas.
Alexanco
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martes, 5 de abril de 2011
menú estival de pintura-escultura
tras un largo período de reposo, un pintor o un escultor que desee retomar su actividad creadora a las tres de la tarde estival, vanamente trataría de excitar la propia inspiración en una comida suculento-tradicional.
adormilado, debería caminar para digerir, y entre inquietudes y pesimismos cerebrales terminaría por consumar la jornada holgazaneando artísticamente sin crear en el arte.
séale servido en cambio un menú de puros elementos gastronómicos: una sopera de buena salsa de tomate, una abundante polenta amarilla, una pila de ensalada de lechuga sin condimentar y fuera del plato, un plato sopero lleno de aceite de oliva, un plato sopero lleno de vinagre fuerte, un plato sopero lleno de miel, un gran ramo de rabanillos rojos, una pila de rosas blancas con relativos tallos espinosos.
al caso, sin cubiertos, y desobedeciendo continuamente a los hábitos surgidos de la excitación, sáciese mientras admira el cuadro del Jugador de fútbol de umberto boccioni.
(la cocina futurista, Marinetti)
adormilado, debería caminar para digerir, y entre inquietudes y pesimismos cerebrales terminaría por consumar la jornada holgazaneando artísticamente sin crear en el arte.
séale servido en cambio un menú de puros elementos gastronómicos: una sopera de buena salsa de tomate, una abundante polenta amarilla, una pila de ensalada de lechuga sin condimentar y fuera del plato, un plato sopero lleno de aceite de oliva, un plato sopero lleno de vinagre fuerte, un plato sopero lleno de miel, un gran ramo de rabanillos rojos, una pila de rosas blancas con relativos tallos espinosos.
al caso, sin cubiertos, y desobedeciendo continuamente a los hábitos surgidos de la excitación, sáciese mientras admira el cuadro del Jugador de fútbol de umberto boccioni.
(la cocina futurista, Marinetti)
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